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Posts Tagged ‘vuelta’

Llegamos ya a la última parada de este bonito viaje por tierras de Vietnam. Nos dejamos un día para hacer unas últimas compras y algún paseo antes de coger el laaargo camino de vuelta, así que fue un día muy tranquilo. A la llegada de Puh Qouc buscamos una última y bonita cena par cerrar el viaje, y esta fue en un lugar muy agradable y recomendable cerca de la Catedral, el Au Parc, aunque renegamos para esta cena de la comida autóctona y nos decidimos por algo mediterráneo. 🙂

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Como hemos dicho, el último día fue principalmente de compras… y ya que estábamos alojados al lado del bullicioso mercado Ben Thanh fue allí donde miramos y remiramos entre regateos, a veces exitosos… y a veces calamitosos!! :p

Aunque la verdad es que, al ser al final del viaje, ya con las dinámicas aprendidas e interiorizadas, todo fue muy tranquilo y sin agobios.

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Así pasamos el día aunque también tuvimos tiempo de disfrutar de algunas bonitas vistas que nos dio la ciudad.

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O de pasar de nuevo, entre compra y compra, por la puerta del Hotel Continental.

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Por cierto, qué bonitos, variados y llamativos son los carteles que hay relacionados con el país y su historia!

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Y así fuimos pasando nuestro último día por tierras vietnamitas, mientras iba cayendo el atardecer…

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…y la noche iluminaba la emblemática Torre Bitexco, el rascacielos más alto de HoChiMinh y el segundo más alto de Vietnam.

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 Así pues llegó la hora de recoger trastos, cargarse a la espalda la mochila por última vez  en este viaje… e ir al aeropuerto.

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La vuelta, como ya os podéis imaginar, un poco agotadora. Por suerte nuestra escala en Doha (Qatar) era más corta, solo un par de horas, así que ganamos algo respecto de la ida.

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Ya de vuelta en casa, y aún recuperándonos un poco del jet lag cerramos pues este viajecito de verano que nos ha llevado a recorrer durante 3 semanas las tierras de Vietnam… es hora de descansar un poquito. :))

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Y el viajecito se nos acaba… ayer nos levantamos tranquilamente en Sifnos y dedicamos la mañana a recoger los trastos primero, a desayunar tranquilamente en una terracita de la playa después y en dar una vuelta viendo la cerámica típica de la isla, que antiguamente eran utilizadas como chimeneas y que en la actualidad se utiliza como lámparas y se coloca a las entradas de las casas.

El ferry nos llevó en 5 horas de nuevo a Atenas y allí nos fuimos al hotel hasta la hora de cenar.

Y así hemos llegado al último día, jornada de regreso con las 3 horitas de vuelo de Atenas a Barcelona…

y después directos a la Estació del Nord para coger el bus que nos ha traído de nuevo a la “nostra terreta valenciana”. Eso si, como teníamos media hora de margen y bastante hambre, no nos hemos resistidos a hacernos una tortillita de patatas “made in Spain”…

Ya entrada la noche, y un poco cansados de todo el día, cerramos pues este viajecito de verano que nos ha llevado a recorrer 3 países… es hora de descansar un poquito.

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Hoy nos hemos levantado pensando en la fantástica cena que nos dimos ayer, como despedida del viaje. El lugar fue un restaurante de comida francesa y flamenca, el In Den Wittenkop, situado no muy lejos de la Markt, y ambientado con música jazz.

 La comida fue simplemente deliciosa, para mi un “magret de pato perfumado a la flor de lavanda con patatas gratinadas”, (que si, el pato y las patatas los encontré… pero lo de la flor de lavanda ya se me escapó) y para Teresa “conejo con salsa de ciruelas” que se deshacía en la boca. Ya sabéis que somos de buen comer, así que disfrutamos como enanos, eso si, para que no saliera muy caro preferimos no pedir vino y pedir un único postre, un buenísimo pastel de manzana con helado de vainilla que compartimos.

 

Y para rebajarla, nos colocamos bien la bufanda para resguardarnos del cortante frío, y nos dimos nuestro último paseíto nocturno por el centro.

 

Esta mañana, la suerte nos ha vuelto a acompañar en forma de buen tiempo y como teníamos hasta mediodía antes de coger el tren lo hemos aprovechado para subir al Belfort (Campanario de Brujas) de 83m de altura y con 366 escalones. La verdad es que no se ha hecho pesado y las vistas desde allí son impresionantes, ahora si, barato no es. Vamos, que es un robo los 8 euros que vale… pero si no hubiéramos subido seguro que nos habríamos arrepentido.

Después ha sido el tiempo de las inevitables compras que hemos ido posponiendo hasta el final. Así que a andar mirando una tienda por aquí y otra por allá pensando en encontrar lo mismo más barato aquí que allí… pero vamos, que no, que los precios son estándar para casi todo. De hecho, el mayor dilema es que tienda de chocolate belga te gusta más o te hace más gracia… porque algo de chocolate hay que comprar!!

Último vistazo a los canales y al Ayuntamiento y poco más, sin darnos casi cuenta era hora de coger el autobús hacia el hotel…

¡por cierto! Importante detalle es avisar de que los billetes del bus tienen un precio de 1,20e si lo compras en la maquina o en el estanco… pero ¡¡vale 2 euros si lo comprar al conductor!! Por increible que parezca es casi el doble…

Total, que hemos recogido las maletas, subido al tren hacía Bruselas y allí, en la Gare du Nord hemos hecho un transbordo que nos ha llevado al aeropuerto, donde cogíamos el avión de vueling que nos ha traído de vuelta a casita… el viajecito toca a su fin y volvemos al día a día y a la cruda realidad que nos acecha…

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Y llegó nuestro último día por tierras indonesias. El plan era claro, tener un día bonito y tranquilo para estar descansaditos para la vuelta… así que nos levantamos como siempre y nos hicimos el desayuno de rigor, con el último pancake de turno y batidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De allí directos a la playita. Salió el día un poco nublado, pero teníamos fe en que no durara mucho… y así fue. En un rato el calor empezó a ser sofocante así que pillamos unas hamacas y como decimos en Valencia “a patir” : ))

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No nos resistimos a darnos nuestro último bañito y a dar algunos “traguitos de agua” por jugar con las olas, alguna que otra mayor de la cuenta. Pero la mayor parte del tiempo lo pasamos, yo huyendo del sol y Teresa con el típico “vuelta y vuelta”…ya sabéis, la belleza siempre cuesta…

Cominos en el Balcony, un seguro si estás ya un poco harto de la comida autóctona con maravillosas ensaladas, hamburguesas y carne…en un ambiente muy surfero con tablas y fotos por todos lados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y la tarde la planteamos en 3 partes imprescindibles.

Por un lado dar algunas vueltas por las tiendecitas para controlar que no olvidábamos comprar ninguna cosa y de paso despedirnos con algún regateo… aunque ya no estábamos para muchas tonterías. Los indonesios van haciendo mella poco a poco, y a precios desorbitados (la mayoría) ya no entrábamos al juego, más bien los enviábamos a “pasturar”… pero aún así encontramos lo que nos faltaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En segundo lugar era totalmente necesario ver el último atardecer en la playa, con una bintang muy fría en la mano, previo paseo tranquilito por la arena… y así lo hicimos, disfrutando cada segundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Qué media hora más bonita mientras el sol se iba poniendo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y en tercer lugar, era imprescindible una visita a un masaje para relajarnos para la dura vuelta, por lo que ya de noche, rematamos nuestro último día con el susodicho masaje de rigor. Colofón final al día.

Lo que sigue ya no podemos decir que fuera tan placentero. Nos hicimos la maleta, dormimos y al día siguiente rumbo a Jakarta para, tras esperar unas horas, abandonar tierras indonesias rumbo a Dubai, donde llegamos casi 8 horas más tarde.

En Dubai tuvimos que hacer noche, pues en avión salía 9 horas más tarde, así que nos cogimos el polar para hacer frente a las gélidas horas del aeropuerto y medio dormimos en unas hamacas que encontramos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por supuesto nos dio tiempo a pasear por el duty-free, leer, ver un partido de futbol inglés (yo, pues ya sabéis muchos la opinión de Teresa sobre el…. futbol), dormir a ratos y acabar hasta las narices antes de  desayunar y coger el siguiente vuelo, que nos ha traído ya hoy a nuestras amadas tierras hispánicas. Hemos perdido la cuenta de las horas entre tanto cambio horario y esas cosas… pero se puede resumir en una pequeña frase: “Pa’vernos matao!!”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya por fin, hoy 30 por la tarde, después del placentero viaje en AVE Madrid-Valencia, estamos en casita, felices, contentos y muy muy cansados. Ahora a dormir 15 horitas, y como nuevos.

Tanto nosotros, como nuestras mochilas, merecemos un descanso…

 

 

 

 

 

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